
Aunque como bien dice su nombre, estos caracoles son originarios del continente africano, dichos moluscos han viajado hasta el continente americano, donde han causado terror.
Países como Cuba, Colombia, Venezuela y Perú, han visto como estos caracoles africanos azules llegan a sus territorios.
En concreto, se trata de la especie Achatina fulica, considerada como una plaga por su voracidad y por acabar con cultivos, así como por la transmisión de enfermedades a los humanos.
Cuba se protege frente a los caracoles africanos
En Cuba, las autoridades han tomado cartas en el asunto y buscan frenar la expansión de esta plaga en la isla.
A través de la Agencia Cubana de Noticias se informó que los caracoles no deben ser arrojados en basureros, en la calle o en ríos.
Además, se dejó claro que no son para consumo humano, mucho menos para comercialización ni usarlos como carnada.
Fue en 2014 cuando se dio el primer avistamiento de estos caracoles africanos en la isla.
Si te encuentras con alguno, evita a toda costa contacto con las manos y repórtalo a las autoridades.
